LA VIÑA JOVEN EN CAMINO HACIA UNA FORMACIÓN TRANSFORMADORA PARA LA MISIÓN UNIVERSAL
- Fecha: 27-04-2026
- Autor: Formadores y formandos de MICLA
“Pero sí le digo que en la América hay un campo muy grande y muy feraz,
y que con el tiempo saldrán más almas para el Cielo
de la América que de la Europa […] la América es viña joven...”
-P. Claret
Con gratitud, compartimos lo vivido durante el Encuentro de Formadores y Formandos de MICLA en Córdoba, Argentina, del 19 al 24 de abril. Donde estuvieron reunidos junto al prefecto general de Formación, P. Joseph Mbungu, CMF, el P. José Abarza, CMF, superior provincial de la Provincia San José del Sur, 7 prefectos de formación, 9 formadores, y 12 formandos. Escuchamos las aportaciones de la Hermana Gloria Liliana Franco, odn, y del Padre José Enrique García, cmf, quienes presentaron dos ponencias importantes para el encuentro: la sinodalidad y el uso de las nuevas tecnologías e IA en la formación. Ha sido un verdadero tiempo del Espíritu, un espacio donde, como cuerpo congregacional, nos hemos detenido para escuchar juntos la voz de Dios en nuestra realidad y dejarnos conducir hacia lo que Él sueña para nosotros hoy.
Llegamos con la riqueza de un camino ya recorrido. Reconocimos con esperanza que el Espíritu sigue actuando en medio de nosotros: crece la comunión entre organismos, se consolida una formación más integral, se valoran las experiencias interculturales y misioneras, y se fortalece una conciencia sinodal que nos invita a caminar juntos, como hermanos en misión. Esta memoria agradecida no es nostalgia, es fundamento.
La escucha nos llevó a reconocer con honestidad lo que aún no está a la altura del Evangelio: fragilidades en la vida comunitaria, individualismo, debilidad de la cultura vocacional, la necesidad de procesos de acompañamiento transformadores, dificultades para vivir plenamente la interculturalidad y una formación permanente todavía poco articulada. Percibimos también el riesgo de acomodarnos, de esperar soluciones externas, y de perder audacia en la promoción vocacional y en la vida misionera.
En este cruce entre gracia y límite, hemos sentido con claridad que el Señor nos está pidiendo un paso adelante. No un cambio superficial, sino una conversión concreta en nuestro modo de formar y vivir. Por eso, el encuentro no termina en reflexiones, sino que, impulsados por el Espíritu, vemos un camino claro que estamos llamados a asumir como Congregación en América:
- Trabajar por una cultura vocacional compartida, donde cada comunidad se sienta responsable de suscitar, acompañar y cuidar la vocación. Ya no es tarea de algunos, sino de todos.
- Avanzar decididamente hacia una formación articulada a nivel de MICLA, superando los esfuerzos aislados, para caminar con criterios comunes, compartir recursos y generar procesos verdaderamente interprovinciales.
- Fortalecer el acompañamiento personal, cuidando la vida interior, los procesos de sanación y el crecimiento humano de cada hermano, porque sin personas integradas no habrá una misión creíble.
- Enfatizar que la formación es un proceso continuo desde las etapas iniciales hasta el final de la vida. Se proponen el segundo noviciado y el quinquenio, que ya viven algunos organismos de Suramérica, como una alternativa concreta de formación continua.
- Dar pasos concretos hacia una interculturalidad vivida, no solo teórica, promoviendo intercambios, experiencias compartidas y proyectos comunes que nos ayuden a crecer como cuerpo universal.
- Renovar nuestras comunidades, para que pasen de ser espacios de convivencia a verdaderas fraternidades corresponsables, donde cada uno se sienta implicado en la vida y misión común.
- Continuar abriendo nuestros procesos a los laicos, otros religiosos/as y del clero secular, desde una auténtica sinodalidad, reconociendo su lugar y su aporte en el discernimiento y en la misión.
- Responder a los signos de este tiempo formando para el mundo digital, para el cuidado de la casa común, para la construcción de la justicia y la paz, respeto a la dignidad de la persona y la prevención de los abusos de menores y vulnerables, para el aprendizaje de lenguas, para una misión que dialogue con la cultura actual.
- Asumimos el compromiso, tras la reflexión y la escucha del caminar de los últimos 4 años, de continuar con nuestro Noviciado Interprovincial en Córdoba y de seguir consultando para mejorar esta etapa fundamental de la vida misionera.
Este es el camino. No es una lista de buenas intenciones, sino una orientación concreta que nos compromete.
En el fondo, lo que hemos comprendido es que la formación que necesitamos no es solo más organizada, sino más encarnada; no sólo más eficiente, sino más profunda; no solo más estructurada, sino más transformadora. Porque, como se nos recordó, el centro de todo proceso formativo sigue siendo la configuración con Cristo misionero.
Volvemos a nuestras comunidades con una convicción renovada: el futuro de nuestra Congregación no depende primero de planes, sino de nuestra capacidad para vivir lo que hemos discernido. El verdadero desafío comienza ahora.
Nos sentimos retados a dar un paso claro: pasar de la reflexión a la decisión, de la intención al compromiso, de la escucha a la acción compartida. Que el Espíritu nos conceda la valentía para asumir este camino con humildad, constancia y esperanza. Y que el Corazón de María nos enseñe a acoger, a discernir y a vivir de lo que Dios nos ha confiado.
Formadores y formandos de MICLA
24 de abril, 2026
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