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LA SILLA DE RUEDAS DE HERMELINDA

Publicado Noviembre 25, 2020

Por Procura Misionera

En las manos de Dios, y con las medidas de sanitización requeridas el grupo de la Procura continúa con su misión en las calles del centro de esta ciudad.

Dentro de dicha misión urbana, el grupo de la Procura se encontró con otra realidad: Del hablar en plural de “jóvenes en situación de vulnerabilidad”, ahora, se encontraron con una historia y un nombre concreto: el de Hermelinda.

¿Y quién es Hermelinda? Es una joven de 25 años que desde hace varios de ellos vive en la calle, que no tiene familia, que tiene un amigo que la cuida y que se llama Víctor (que también es un joven en situación de vulnerabilidad). A ambos se les puede ver en el crucero de la Av. Juárez y la calle Victoria de esta ciudad de México. Víctor, en dicho crucero, cada vez que el semáforo se pone en rojo aprovecha para limpiar los parabrisas de aquellos automovilistas que se lo permiten y así recibe un par de monedas, algunas de las cuales las gasta para conseguir algo de alimento, no solo para él, sino para compartirlo con Hermelinda, quién no puede caminar por sí sola.  

Ahora, se sabe que esa jovencita que siempre se le ve sentada en dichas calles se llama Hermelinda. Y hace aproximadamente dos meses, como pudo y con palabras entrecortadas expresó: “Ojalá me puedan conseguir una silla de ruedas”. Acto seguido, llamó con insistencia a su amigo Víctor y le dijo: “Enséñales la silla que tengo”. Víctor les enseñó a Rocío y a Javier (del grupo de la Procura) una silla de ruedas con el asiento roto, con una llanta descompuesta y les dijo: “Esta es su silla”. Por su parte, Rocío y Javier se miraron el uno al otro con gran incertidumbre y volteando hacia Hermelinda le dijeron: “Primero Dios, vamos a ver qué podemos hacer”.

Días después, surgió lo inesperado, el P. Mario González S. CMF., (rector del Templo de San Hipólito) se enteró de esta situación y con el apoyo de personas de buena voluntad donaron la silla de ruedas que necesitaba Hermelinda.

Así, el grupo de la Procura el domingo 22 de noviembre fue a entregarle la silla de ruedas a Hermelinda, quien dentro de su “inconciencia” se transformó en una niña y frotándose las manos no dejaba de sonreír y de dar gracias por su silla de ruedas nueva.

Hermelinda, dentro de su gran emotividad le dice a su amigo Víctor que le ayude a sentarse en su nueva silla, no sin antes pedirle que le acercara también su cobija que estaba en el suelo, con la cual se está cubriendo del frío durante estos días. Bajo este escenario, se sienta Hermelinda y estrena su silla, sin dejar de sonreír y dar gracias.  

Se pueden hacer muchas elucubraciones sobre este tipo de población urbana o del para qué o qué fin tendrá dicha silla de ruedas, pero, la certeza del grupo de Procura es que en misión compartida se pueden lograr muchas cosas y hacer realidad el texto de San Mateo: “Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron” (25,40).

Este caso de Hermelinda es muy parecido a lo que algunos grupos, familias y personas están realizando calladamente en estos tiempos tan difíciles de COVID 19. Aprovechamos para compartir una palabra de ánimo a todos los grupos, familias y personas de buena voluntad para que sigan adelante, para que no desfallezcan, para que sigan velando por “los caídos en el camino”. Y les compartimos también una palabra de Esperanza y nos unimos al dolor de tantas personas que han perdido a algún ser querido a causa de esta pandemia.

Preocupémonos por cumplir con los protocolos de sanidad, cuidemos nuestra salud y la de los demás. Y desde nuestros hogares reaprendamos, reactivemos y resignifiquemos nuestras propuestas misioneras. Sigamos encontrando a Jesús que camina en cada uno de los hermanos y hermanas.

Y siguiendo el ejemplo de San Antonio María Claret en esta nueva normalidad no desfallezcamos misioneramente teniendo en cuenta que: “La Caridad de Cristo nos apremia”.

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